Sin lugar a dudas este fue uno de los proyectos más ambiciosos del arquitecto catalán Antoni Gaudí (1852-1926), y a él dedicó gran parte de su vida ya que se hizo cargo de las obras desde 1883 hasta poco antes de su muerte, llegando incluso a vivir en el taller de obras. El maestro modernista interpretó el proyecto dentro de un movimiento neogoticista, aunque concebido de manera tan personal y colosal que escapó a toda ponderación, quedando inconcluso a su muerte. La fachada que aquí contemplamos, 'la del Nacimiento', es sin duda la más monumental; erigida entre 1909 y 1926, corresponde al extremo de uno de los brazos del crucero y en ella quedaron plasmados los misterios del gozo. Además de sus proporciones, impresiona su modelado naturalista y la profusión de su escultura arquitectónica con multitud de motivos vegetales y decenas de esculturas. En resumen, una clara exaltación de la luz y del paisaje protagonizada por la fusión de la Arquitectura y la Escultura.