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La Victoria de Samotracia: Una mirada más allá de la historia.

Victoria_samotraciaLa Victoria de Samotracia, es una escultura griega, que representa a la Diosa Niké, Diosa de la victoria. Actualmente se encuentra en el Museo del Louvre, en Paris, Francia, donde es exhibida. Se caracteriza por ser una escultura acéfala y sin brazos, de extraordinaria belleza.

Por un lado, la historia relata que La Diosa Niké, es hija del titán Palas y de Estigia. Niké vivió sus primeros años entre humanos, pero al conocer la maldad de su corazón y los horribles vicios que los hacían prisioneros, decidió abandonar el mundo terrenal y regresar al olimpo. Su historia también relata que a esta Diosa le cortaron las alas para que no pudiera abandonar la ciudad.  

Por otro lado, con respecto a la escultura griega, artistas, literatos e historiadores, tanto expertos, como novatos, consideran a la Victoria de Samotracia, la más viva y perfecta representación del arte helenístico.  Se estima que la pieza fue creada entre los años 220 y 185 a.C., sin embargo se desconoce el artista creador de la obra.

La victoria de Samotracia, es una escultura griega de bulto entero, la cual, deja ver la sensual figura femenina de la Diosa, sobre una proa de navío. La obra fue tallada en mármol blanco, pesa unas 30 toneladas y mide en la totalidad del monumento unos 5.5 metros de altura aproximadamente.

Historiadores y arqueólogos afirman que la Victoria Samotracia se mandó a esculpir para representar el triunfo naval en sobre Antioco III Megas.

La Escultura griega, fue hallada en la isla de Samotracia, en el año 1863, por Charles Champoiseau, que para entonces, era cónsul francés. Gracias a su afición por la antropología, Champoiseau, decidió emprender una exploración en el antiguo templo de los Dioses, en busca de algún tesoro histórico, para ofrecérselo a Napoleón Bonaparte, conocido por su amor hacia las reliquias.

En abril del año 1863, Charles envía una carta al embajador de Francia, en Constantinopla contándole sobre su reciente descubrimiento. Dicha carta anunciaba la noticia de la siguiente manera: “He encontrado una estatua de la Victoria alada esculpida en mármol y de proporciones colosales. Desgraciadamente, no he encontrado ni la cabeza ni los brazos [...]. Pero el resto está casi intacto y ha sido labrado con un arte que ninguna de las obras griegas que conozco iguala”

En el año 1864, la Victoria Samotracia, llega al Museo del Louvre, donde se exhibe hasta el día de hoy y es una de las piezas más visitadas del lugar. Desde entonces, la escultura griega, se ha sometido a varios trabajos de restauración,  siendo  la restauración realizada en el año 2013 la más completa  y exhaustiva que se le haya realizado a la pieza. 

Las reproducciones de la escultura se han hecho cada vez más populares. Se pueden encontrar dede el tamaño de 3 mtrs, que adornan jsrdines y espacios singulares hasta pequeñas miniaturas bellamente presentadas, pasando por reproducciones muy fieles para decoración de tamaños medios.

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La victoria de Samotracia y su historia.

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Victoria de Samotracia.

 

La diosa Niké, símbolo de la victoria en la mitología griega, siempre se ha representado como una mujer con alas. Según su historia, pasó sus primeros años de vida entre los mortales, pero al conocer los vicios de la humanidad así como la maldad, decidió regresar al Olimpo. Durante siglos, su figura estaba presidía enfrentamientos militares así como competiciones deportivas, incluso en el reverso de las medallas olímpicas aparece su figura portando una corona de laurel, señal de éxito.

En el Partenón de Atenas, la diosa griega Atenea, realizada por Fidias, ya nos muestra una representación de Niké, la cual está en su mano derecha, simbolizando la victoria en las manos de Atenea, diosa de la guerra. En la misma Acrópolis también se encontraba un templo dedicado en exclusiva a la unión de las dos diosas, construido para conmemorar la victoria sobre los persas en la Batalla de Salamina, sobre el 480 a.C.

 La Victoria de Samotracia también perteneció a la iconografía de un templo, El Santuario de los Grandes Dioses de Samotracia, considerado uno de los principales santuarios panhelénicos. Situado en la isla de Samotracia, era un centro de culto al margen del culto oficial a las divinidades del Olimpo y participar en los ritos de Samotracia otorgaba la protección de la Gran Madre, reina de las montañas. El lugar conoció un periodo de desarrollo arquitectónico espectacular en la época helenística, cuando se convierte en un santuario nacional macedonio permaneciendo como emplazamiento de culto importante hasta la época romana. Después quedó abandonado y los campesinos de la zona predicaron durante siglos que la isla escondía maravillosos tesoros, algo que alentó a exploradores y arqueólogos de todo el mundo durante el siglo XIX.

<<“No es una piedra lo que aflora en la falda de la colina, sino un hombro. El cuerpo está medio enterrado. ¡Señor, hemos encontrado a una mujer!” , gritan los operarios. El joven vicecónsul francés Charles Champoiseau sonríe. Los campesinos le habían informado bien, la diminuta isla griega de Samotracia está llena de tesoros.>>

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          Detalle de plumas de Victoria de Samotracia;

Museo del Louvre, París.

El primer viaje a la isla no defrauda al  vicecónsul francés Champoiseau, que solicita y recibe un préstamo del emperador para hacer las prospecciones, llegando muy pronto su recompensa. El 15 de abril de 1863 se dirige al embajador de Francia en Constantinopla: “Hoy he encontrado en mis excavaciones una estatua de la Victoria alada (o eso parece), de mármol y de proporciones colosales. Por desgracia, no tengo la cabeza ni los brazos, a menos que los encuentre en pedazos por la zona. Entre los pechos y los pies está casi intacta, y trabajada con una habilidad que no he visto superada en ninguna de las grandes piezas griegas que conozco”.

Una vez depositadas las piezas en el Louvre, comenzaron las labores de restauración. Para asegurar la estabilidad de la estatua se insertó una barra metálica entre el costado derecho y el zócalo. También se reconstruyó la pierna derecha, que era la más dañada, pero sin embargo no se pudieron colocar ni el busto ni el ala izquierda, que no podían colgarse en el vacío, por tanto estas piezas se se archivaron, sin poder ser mostradas durante bastante tiempo.

Más de diez años después, en 1875, arqueólogos austriacos realizan nuevas excavaciones en Samotracia. Allí descubren grandes bloques grises que, correctamente ensamblados, representan la proa de un barco de guerra. Se trata de un descubrimiento magnífico, pues asociando esta figura a monedas helenísticas llegan a la conclusión, sin duda, de que esta es la base de la Victoria de Samotracia. Cuando Champoiseau recibe la noticia despliega todos sus esfuerzos para que los 23 bloques descubiertos sean llevados a París, lográndolo y efectuando así una nueva versión de la monumental escultura, ascendiendo a los casi cinco metros de altura.

Entre 1880 y 1884 se decidió recrear el monumento al completo, siguiendo el modelo sugerido por un arqueólogo alemán que también había empezado a excavar en Samotracia, Alexander Conze. De esta forma, se reforzó la estatua con una estructura de metal y se reconstruyeron partes con diversos fragmentos de mármol y con yeso, como el ala derecha, que se reconstruyó con un molde inverso de la izquierda. En 1891, Champoiseau regresó a Samotracia al mando de una expedición arqueológica con la esperanza de hallar las piezas que faltaban y la ansiada cabeza que, sin embargo, nunca logró encontrar.

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Victoria de Samotracia con navío;
Museo del Louvre, París.

 

Pero el interés por esta obra revive cada cierto tiempo, por no decir que es imperecedero, animando de nuevo a los especialistas a realizar una cuarta restauración de la obra en 2013. Tras un minucioso análisis, los expertos limpiaron la superficie de la escultura, retirando el recubrimiento que restauradores anteriores habían añadido para uniformar el tono. También se sustituyeron los antiguos rellenos en ranuras y grietas por otros de material más estable e incluso se añadió una nueva pluma encontrada en el  ala izquierda.

Tras volver al emplazamiento tradicional, la Victoria, que ahora descansa directamente sobre el navío, sigue siendo una diosa acéfala y sin brazos, pero el refinamiento de sus alas desplegadas y el contraste entre los ropajes ceñidos al cuerpo y los que vuelan libres han cobrado nueva nitidez; al igual que el ombligo y la curva del abdomen que han surgido como por encanto en el cuerpo de una mujer que se forjó para nuestro tiempo durante casi 200 años y que su vida sobrepasa los 2200 años.

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La Victoria de Samotracia: movimiento y triunfal elegancia


Victoria-samotracia-esculturaLa Victoria de Samotracia, conservada en el Louvre, es de fecha bien precisa; fue esculpida haciendo sonar la trompa del triunfo, y colocada en la parte delantera de un barco de combate: ejecutóse esa obra para conmemorar la victoria naval de Demetrio Piliorcetes sobre la flota de Ptolomeo, en aguas de Chipre, el año 306. Dos influencias dominaban entonces en la escultura griega: la de Lisipo y la de la escuela de Scopas; á esta última pertenece la Niké de Samotracia. Por el esfuerzo invencible y la energía conquistadora; por el estremecimiento de la vida expresado en el mármol; por el feliz contraste entre la envoltura agitada del manto y la adherencia de la túnica sobre el vientre y las piernas, esa estatua es la más hermosa expresión de movimiento que nos ha legado el arte antiguo. El escultor no sólo supo traducir en la Niké de Samotracia la fuerza muscular, la triunfal elegancia, sino la intensidad de la brisa marítima, de esa brisa que SuUy-Prudhomme ha hecho pasar á través de un verso sutil como ella:

 Un peu du grand zéphir qui souffle á Salamine... 
 Salomón Reinach (de su libro APOLO -año 1911)

 

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