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Post sull'argomento: belleza

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El necesario reencuentro entre el arte y la belleza.

NECESIDAD_DE_LA_BELLEZA_EN_EL_ARTELa necesidad de las humanidades, y de la cultura en general, como imprescindible elemento en la configuración de la sociedad, se está poniendo cada día más de relieve, pues la tecnología nos desborda y pone de manifiesto la importancia del factor humano que, en definitiva,  es el que ha de dar buenas finalidades y contenido al uso de tantos y tan sofisticados medios.

El nombrado factor humano es clave en todos los grandes desafíos que afrontamos. Se trata de nosotros, de cada uno como persona, de su calidad humana, la que se forjaba a través de la amplia cultura que aportaban las humanidades.

La necesidad de la formación humanística la pone de relieve el hecho de que cada día hay mayor desconcierto en cuanto a medios y fines. Tenemos una gran proliferación de medios, pero no acabamos de tener claros los fines. Tenemos sistemas de comunicación, sistemas económicos, sistemas productivos, sistemas educativos, sistemas políticos, medios, en definitiva.  Pero ¿cuál es la finalidad de la comunicación? ¿cuál es la finalidad de la educación, de la economía, de la política.? Estas no dejan de ser preguntas importantes.

El Arte no se libra de este desconcierto.  ¿Qué es el arte? ¿Para qué sirve? ¿Es un mero adorno superfluo en las verdaderas e imperiosas necesidades humanas, una vía más de comunicación de nuestras emociones, un objeto mercantil? Seguramente tendremos tantas respuestas como personas porque el Arte es quizás el que más ha sufrido la ambigüedad y pérdida de identidad de nuestro tiempo.

Hoy el arte pone el énfasis esencialmente en la creatividad. Conceptos como innovación, cambio, reinventarse… están constantemente en el objetivo de la mayor parte de los artistas, empresas y proyectos sociales. Ciertamente la creatividad, esa capacidad elástica de la imaginación, es necesaria, pero no deja de ser una herramienta, y como tal ¿al servicio de qué la ponemos?

A veces la llamada obra de arte trata de justificarse únicamente por su propia creatividad, por su capacidad para sorprendernos, por su novedad, sin buscar mayor trascendencia que esa originalidad, que obviamente, al poco tiempo ya tiene poco de original.

En otros casos la creatividad está al servicio de un mensaje, una idea o un sentimiento. Sirve como canal de expresión y comunicación entre lo invisible, la imagen interna del artista, y lo sensible, la obra plasmada.

Pero ¿dónde queda la Belleza de la que nos hablan los clásicos y que dio nombre a las llamadas Bellas Artes? ¿Qué fue de aquellas creaciones donde el contenido y la forma bebían en las mismas fuentes de la belleza?

Sin Belleza, ya sea en la idea o en la forma, la obra de arte ya nace muerta, es un cadáver en descomposición. El arte sin belleza no es sino un conjunto de formas, como un intento de construir vida con fragmentos de seres muertos.

La palabra Arte etimológicamente viene del término Ars romano (la Techné griega) y es la habilidad para saber hacer algo. Pero la habilidad de hacer desprovista de belleza se desgaja de la cualidad constructiva de la vida, ya no nos reconstruye, nos destruye, no nos sana, nos enferma. Porque la belleza nos habla de los misterios de la unidad y la armonía que sostiene la vida y cuyo origen, como trasmitiera Platón, se halla en los mismos inicios de la creación del universo.

Tal vez nos pueda costar mucho tratar de definir la belleza, pues, por su naturaleza irracional, se nos escapa entre los dedos de la mente racional y discursiva. Pero no importa,  más allá de esa razón hay una sensibilidad más o menos activa que la reconoce, una sensibilidad ante la belleza, una sensibilidad estética.

Lamentablemente no contemplamos una obra de arte desde el corazón, para sentirnos conmovidos o no, sino desde montañas de prejuicios y argumentos. Y así, poco a poco, se va perdiendo la sensibilidad de percibir y vibrar con la belleza que solo es reconocida por el alma que “habita el corazón”.

El corazón despierta a la belleza cuando se enamora, o ¿ se enamora porque despierta a la belleza? Sea como fuere es el amor lo que va desentumeciendo la sensibilidad estética.

¿Que sería del ser humano si perdiera la capacidad de percibir y reproducir la belleza? ¿se alejaría igualmente del amor a la verdad, al bien o la justicia?

¡Qué maravilloso sería que el arte no solo pusiera alas a nuestra imaginación sino que se las devolviera a nuestra Alma-Corazón!

Miguel Angel Padilla.

miguelangelpadillamoreno.com

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El nacimiento de Venus en el arte.

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        Urano engendró en Gea gigantes, titanes, cíclopes; tan odiados por él mismo, que los enterró en los tártaros de la tierra. Gea, en un sin fin de sufrimiento por su descendencia, decide  vengarse de éste, consiguiendo únicamente la ayuda de su vástago Crono que castra a su padre y arroja su miembro al mar. De éste surgiría un brote de espuma del que emergería Venus, quien impulsada por los vientos de Céfiro, llegaría a la orilla adulta y pura.


                     

Fresco_Pompeya

 

 

Por fortuna o desgracia, no tenemos en nuestra memoria la considerada primera interpretación de El Nacimiento de Venus (Venus Anandiómena; Apeles), pues esta desapareció, pero si es cierto que sus varias descripciones en la antigüedad, así como frescos y esculturas datados en la Grecia y Roma clásicas, han servido como inspiración para los sucesivos pintores y escultores que la han devuelto a la vida.

 

 

 

                                                              

 

  Fresco de Pompeya, autor desconocido.

                Casa de la Concha de Pompeya, Pompeya. 

“Por los céfiros lascivos empujada

veríais la diosa que del mar salía,

exprimiendo cabellera remojada

entretanto otra mano el pecho cubría.”

Angelo Poliziano, descripción de la Venus Anandiómena de Apeles.

 

                Pero no es hasta después de la Edad Media,  tras la pérdida de control de la Iglesia, cuando renacen la representaciones de la mitología griega y romana. Este resurgir de la cultura clásica hace que emerjan numerosos artistas que deciden hacer rebrotar estas figuras sumidas en la oscuridad durante siglos.

                Todos tenemos en mente, con objetiva razón, la imagen de El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli, pero lo interesante de la libertad para interpretar un mismo mito, es la diversidad de vertientes que nos pueden ofrecer diferentes artistas de éste. Nos encontramos entonces con imágenes que, aunque carezcan de tanta repercusión, merecen ser mostradas y reconocidas.    

 

William_Adolphe_Bouguereau_1879

    

 

 

 

 

Nos encontramos, por ejemplo, con El Nacimiento de Venus de Adolphe Bouguereau, situada en academicismo del siglo XIX; en ella vemos como la composición se amplía a una Venus rodeada por tritones y nereidas que presenciarían su alumbramiento, y 

de puttis (figuras típicas que ornamentaban las escenas clásicas del Renacimiento, representadas como niños desnudos alados). Se puede observar Bouguereau juega con las dimensiones y alturas.

 

 

   

 

 

 

Nacimiento de Venus, Adolphe Bouguereau.

 Museo de Orsay, París.

 

               Un autor contemporáneo a Bouguereau nos muestra, sin embargo, una obra completamente diferente a nivel de composición. Aunque ambos pertenecen al academicismo del siglo XIX, en este caso, Henri Pierre Picou nos muestra un nacimiento de Venus en donde sólo encontramos la imagen de la misma diosa, en actitud de plenitud y descanso. Con un fondo que carece de luz, brinda mayor relevancia a la figura de la deidad que al mundo que la rodea, exaltando más la figura de la diosa en sí y no tanto el hecho de su nacimiento.


Heenri_Pierre_Picou
                                                 El Nacimiento de Venus, Henri Pierre Picou.

               Museo de Orsay, París.

 

Tiziano_1520

 

               

 

 

Contemporáneo a Botticelli, encontramos la Venus Anandiómena de Tiziano, quien perteneciente al mismo movimiento, no a la misma escuela (escuela Veneciana), nos enseña la escena relatada en el propio mito del momento en que Afrodita/Venus escurre el agua de su cabello.

Vemos aquí una impresión mucho más oscura, quizá mostrando así un nacimiento más terrenal en el que la diosa aparentemente sale a pie del agua, sola, sin tener presente mayor ornamentación en su nacimiento más que una concha flotando en las mismas aguas.

 

 

 

                                                                                                                                   

 

 

Venus Anandiómena, Tiziano.

                                                                                                                             Galería Nacional de Escocia, Edimburgo.

 


           

Trono_Ludovisi

 

 

Por último y cambiando de modalidad artística, tenemos una representación escultórica del nacimiento de Venus. El Trono de Lodovisi es un bajorrelieve que nos muestra a Afrodita saliendo del mar siendo vestida por las Horas. La pieza se encontró en 1887, en lo que anteriormente era el inmenso terreno de la Villa Ludovisi en Roma. Presuntamente, la pieza pertenecía a la parte posterior de la decoración de un trono.

 

 

 

 

 

Trono Ludovisi, autor desconocido.

 Museo Nacional Romano, Roma.

 

                Este es un pequeño abanico de imágenes dignas de conocer dentro de las representaciones no tan conocidas del nacimiento de Venus, pero existen muchos otros artistas que podríamos nombrar, como Alexandre Cabanel (1863), Antonio Lombardo (1516), Juan Auguste Dominique Ingres (1848), Theodore Chaisseau (1838), entre otros, que nos pueden dar otras visiones de lo ya conocido.

Como podemos comprobar el arte siempre nos muestra diferentes formas de apreciar la belleza dentro de un mismo concepto, en este caso, dentro de un mismo mito.

En Decorar con Arte queremos acercar a nuestras vidas  la mayor cantidad de posibilidades que puedan brindarnos gratas sorpresas en diferentes modalidades artísticas. 

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La luz de la belleza

luz_de_la_belleza
 
“Cuando la luz de la belleza toca el aspecto visible del hombre, 
se expresa en elegancia.
Cuando se refleja en sus acciones es cortesía.
Cuando impregna sus emociones y sentimientos 
se manifiesta como bondad de corazón …
…y cuando ilumina las Ideas, la belleza es Sabiduría.”
 
M. Sándalo
luz_de_la_belleza_2
 
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